El mareo que sentimos todos
La mayoría de las personas que sintieron el temblor de ayer alrededor de las 5:50 de la tarde en Santo Domingo, coinciden en el fuerte mareo que se apoderó de ellos antes, durante y después del temblor. Es cierto, yo hablaba por Messenger con la morena y sentí de repente que me invadió un extraño y molestoso mareo que recorría el estómago y la cabeza a la vez. Luego, vino la sacudida final. Mi computadora se movió de norte a sur como si alguien la desplazara de manera brusca hacia esa dirección. En un instante fugaz y certero me percaté de que era un temblor de gran intensidad. 7.3 grados en la escala de Ritcher. Salí corriendo y deje todo abandonado. Lo confieso, los terremotos me dan pánico.
José Arias