Foto : El Gordo de la Semana fue el programa dominical más exitoso y completo en su género por casi 30 años. Freddy Beras Goico marcó a varias generaciones de dominicanos con sus entrevistas, ocurrencias y producciones. Quizás uno de los pocos ―posiblemente el único― shows dominicanos que poseía todo un equipo de recepción y transmisión remota (parábola).
Foto : Continuando con el tema de cuando usábamos cadenas de oro aquí una de las artistas que más contribuyó al apogeo de esta prenda en los sectores más populares de nuestra cultura. La vieja Fefa siempre se caracterizó por la exuberancia de sus cadenas, el gran número que poseía así como la gran cantidad de anillos en oro.
Antes estuvieron muy de moda las cadenas o cordones de oro, desde que nacíamos nuestros padres nos encaquetaban una. Niños, grandes y hasta viejos poseían su cadena doradas alrededor de su cuello, eran otros tiempos, aparte de que habían menos delincuencia, también existía un deseo de demostrar cierto status y hasta adoración espiritual llevando una cadena de oro. Ver a alguien con una o más de una era algo bastante común quizás un factor que aceleró el uso de este tipo de prenda en los sectores populares fue a partir de los «Dominican Yorks», peloteros y músicos quienes exhibían enormes alhajas con grandes medallas, crucifijos o hasta sus propios nombres. La cultura de la cadena de oro fue muy extendida y re-popularizada a partir de estas figuras que le dieron un nuevo brillo a sus imágenes utilizando oro.
Video : Sin dudas Cuquin Victoria ha sido uno de los mejores comediantes dominicanos de todos los tiempos, aparte de todos sus interesantes personajes Cuquin ha sabido manejar la parodia y la sátira de una manera excepcional.
No hay nada más pariguayo en el mundo que ver a un hombre con una sombrilla sin abrir en las manos, eso junto a la lonchera del trabajo y las antiguas carteras debajo del brazo realmente lo hacen ver bastante extraño. Quizás sea por machismo, por orgullo o simplemente por no andar con ellas, pero el hombre dominicano considera que cargar con una bendita sombrilla lo hace ver delicado y si lo diría Tubérculo gourmet bueno ya conocemos su opinión. Aunque la humanidad ha utilizad a la sombrilla o paraguas para protegerse de la lluvia y del sol aquí la cultura de usarlas corresponde única y exclusivamente a las mujeres. Muchos hombres prefieren pasar todas las penas y dificultades que proporciona andar sin una de estas cosas para evitar lacerar en parte la masculinidad que al parecer queda ultrajada cuando algunos deciden llevar una para protegerse de las inclemencias del tiempo.
Foto : Santo Domingo es una ciudad que cada día quiere acercarse más al concepto de una gran metrópolis. Pero lo cierto es que por más que queramos difícilmente erradicaremos algunos elementos del campo.
Desde que era niño no escucho una epidemia de piojos como la que viví a inicios de los 90s, prácticamente todo carajito tenía la cabeza enchumbada de estos diminutos parásitos chupasangre. «¡Cuidado tiene piojo!» las madres, los niños, todos vivimos una paranoia generalizada con estos bichos, que en muchas ocasiones nos pusieron a todos de cabeza. Siempre escuché como leyenda que los piojos consideraban las cabezas de pelo bueno ―lacio― el paraíso capilar por excelencia. Yo tuve piojos y admito que me sonsacaron, me pusieron en zozobra y lo peor, por ellos en mi escuela me discriminaron y aislaron. Todo comenzó con un picazón, después otro, ya al rato mis cuatro dedos no cubrían mi cráneo, mi segunda mano tampoco, de pronto un niño chismoso al lado de mi butaca «¡profe Alfonso tiene piojos!» de inmediato todos me hicieron el ¡fo!, parecía yo un enfermo de lepra, nadie quería acercarme a mi o a mis piojos.
Quizás conoces la prenda porque tu abuela lo usaba, porque cuando chiquito un día viste varios de ellos en el tendedero o porque simplemente llegaste a usar uno. En tiempos como este de calentamiento global, comodidad al vestir y libertad de colocarse más prensas fracaso y sensuales el mítico medio fondo no hubiera sobrevivido ni un segundo. Con solo pensarlo o decirlo nos remontamos a aquellos años en que los largos vestidos y largas faldas necesitaban de una prenda interior que cubriera toda la ropa desde adentro así darle mayor volumen a la ropa y evitar la transparencia de los tejidos. Las doñas de antes se encaquetaban su refajo, su medio fondo y cualquier otra cosa más para andar bien protegidas y resguardadas con sus vestimentas.
Foto : Anteriormente, cuando los freezers y refrigeradores representaban todo un lujo, los colmados y expendios de alimentos tenían su manera de vender sus productos a temperatura ambiente.
Los 80s significaron toda una revolución tecnológica para el mercado de los relojes, ya los modelos análogos y de cuerda habían perdido popularidad, y desde la anterior década una marca japonesa « Casio » comenzó a comerle los caramelitos a todos los que reinaban en el amplio y ancho mundo del tiempo. La juventud quería cosas nuevas, más tecnología y más dispositivos vanguardistas, que aparte de simplemente marcar la hora tuvieran otras funciones de igual o mayor importancia. De todos los relojes digitales que hicieron furor en la adolescencia de aquellos tiempos, ninguno fue tan exitoso y querido como el reloj calculadora, este cómodo aparato se acomodó en las muñecas de millones de personas que aprovechaban de él sus innumerables características como: Alarma, hora mundial, agenda y por supuesto calcular operaciones aritméticas.