Añugarse no es fácil
Estoy tranquilo en mi casa comiéndome unos plátanos con huevo, todo bien, disfruto de una de las comidas tradicionales más populares de nuestra cultura. Después de comerme todo el huevo, me quedo desolado con par de pedazos de plátano, con valentía decido abrocharme uno, y es en ese mismo instante que siento como se atrabanca en mi garganta, a una velocidad más lenta que una tortuga siento que se le dificulta bajar, trato de tragar y tragar a ver si lo empujo pero mi técnica no da resultados. Rápidamente y casi poniéndome azul voy a la nevera buscando algún liquido que me ayudara a suavizar mi ya atorada faringe, no vi nada familiar así que le eche mano a un liquido raro que había en una botella, era un batida de pepino, rábano y remolacha un brebaje de la dieta de mi madre, aunque sabia fatal, el liquido me quitó el súper añugue que estaba padeciendo.
Alf MicStar