Es un asunto familiar
En la imagen: La Doña, vendedora de flores. ©Tania Peguero Antes de terminar el pasado año, pasaba yo por la Calle Enriquillo y en la isleta que divide las dos vías vi a una señora ya entrada en años, vendiendo flores. Al verla sentada me dio un sentimiento de alta estima, porque a pesar de ser una señora ya entrada en edad estaba sentada debajo de un árbol, expuesta a cualquier cambio climático. Después de unos días decidí detenerme a conversar con ella.
Tania Peguero