Cuando llueve en la UASD

Rull Fernández Artículos, Calles, Cosas de aquí

BBiciadosOtro día más de clase para el joven estudiante Miguel Ángel quien se ha vuelto un experto en cuanto de sobrevivencia extrema se trata. El día está nublado y muchos estudiantes han faltado pero esto no le quitará las ganas de dar su primera clase de tridimensional, mientras se acomoda en su asiento se alegra al ver que el profesor llegar temprano —¡Aleluya!— y este empieza a explicar la clase en la pizarra acompañado del sonido de la lluvia cayendo sobre el zinc del pequeño curso. Momento perfecto, no hay calor, está recibiendo la clase por la cual había pagado cuando de repente, todo lo que el profesor había escrito en la pizarra fue borrado por una cortina de agua que bajó desde el zinc hasta el suelo cubriendo la pizarra y borrando toda marca de tiza que había en ella.

¿Qué hacer cuando el aula se vuelve una piscina?

El profesor miró con desilusión la pizarra mojada y los estudiantes entre risas miraban la cascada de agua que caía, la clase continuo no por mucho tiempo y todos salieron del aula con los pies empapados. Otro día más donde Miguel Ángel no aprendió mucho, pero si tuvo el honor de ver una pizarra limpia como nunca había visto en esa universidad. Sólo le queda esperar a que pase la lluvia y caminar para su casa, el día no fue muy productivo pero si entretenido. Lamentablemente muchas de las aulas de la UASD están en condiciones deplorables no aptas para impartir clases como en este caso. Una inversión para una mejor educación es necesaria.

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