Sin energía ni respuestas
En la imágen: Vela en la oscuridad. ©Gosheshe Llegué a las 11 y media de la noche de trabajar. La calle semi solitaria y oscura por la falta de energía eléctrica me pone «la piel de gallina». El chofer espera que abra las puertas, y se marcha luego de verificar que me encuentro segura tras las rejas de mi casa. Adentro ya, tanteo dentro de mi cartera para sacar mi celular. La escasa luz de la pantalla del móvil me ayuda a llegar, sin tropiezos, a la cocina. Enciendo una vela y camino a mi habitación. Mientras me visto para dormir escucho un disparo. Algunas voces lejanas parecen dar indicios de alguna pelea o atraco, quien sabe. En las últimas semanas los disparos lejanos y los atracos al amparo de la noche sin electricidad se han vuelto parte del paisaje.
Argénida Romero