El ritual del café
En la República Dominicana el café no se toma por su sabor, sino más bien por el ritual que se crea alrededor de él. En mi familia, por ejemplo, colar un café significa mucho: un gesto, un recuerdo y una oportunidad para compartir, todo al mismo tiempo. Un sábado, por ejemplo, día en que más gente hay en la casa y más visitas se reciben, colar café hasta cinco veces es algo de lo más normal. Mis abuelos eran cafetaleros del sur y el gusto por el momento del café —no tanto por el café mismo— se ha venido pasando de generación en generación. En la familia común dominicana, colarle un café al visitante sigue siendo el mayor gesto de hospitalidad y brindar un café de termo o recalentado en algunos lugares se considera la mayor ofensa, un gesto reservado para los enemigos.
Rafael Pérez