Foto : Gorras, ropas nuevas y usadas, tenis y zapatos. Estos son muchas de las cosas que se pueden escribir en una pared para darle publicidad a un negocito propio, la falta de dinero hace que el dominicano tenga la creatividad que en vez de gastar mucho buscando vallas o letreros muy costosos,…
Foto :Así lucia la 27 de febrero este sábado santo, toda una sábana desierta, a ver si este lunes la vas a encontrar así Sí, hay que ir al trabajo Y otra vez comienza la pela, hoy es lunes, primer día después de la semana santa. Transite el sábado por varias de las más concurridas avenidas del país y como era de esperarse las calles estaban prácticamente deshabitadas, un vacío casi fantasmal y desprovisto de vida, en muchos casos los únicos ojos divisando el paisaje eran los míos y el lente de mi cámara. No sé si durante esta semana se siga hablando del asunto de Ricky Martin, sobre todo ahora que apareció una foto de él y su novio mientras el célebre artista tenía aquello a modo de micrófono con garganta profunda y todo. De vuelta al trabajo, muchos se fueron de boca esta semana mayor y el asunto les quedo chico. A Juan, le dolió mucho que a su novia se le ocurriese votarlo para estas fechas, él ignora que cuando una jeva hace eso es porque ya tiene parqueado al bateador emergente, quien siempre sale presto a atender la demanda con bate en mano, pero esos son unos que otros azares propios de la semana mayor.
Es hora de volver a la cotidianidad, es hora de regresar al motivo que cada día nos hace levantar con quilles y cara de truño: El trabajo. Créalo o no, esta ha sido una semana santa con menos tragedias que años anteriores, aunque no dejamos de lamentar las que han ocurrido, la mayoría en accidentes de tránsito. Durante nuestro recorrido por semana santa específicamente en el este, notamos una mayor conciencia y serenidad entre los vacacionistas, situación que antes era sinónimo de imprudencias e irresponsabilidades. También vimos como las autoridades del COE y la defensa civil realizaban su labor como era debido en las playas y balnearios visitados, en muchos casos no mostraron la asistencia masiva de los bañistas, muchos esta vez se quedaron en sus casas bañándose en sus piscinas inflables, si la CAASD dejó.
Foto : Este señor ofrece un servicio complementario a los clientes de la tradicional Barra Payán: les limpia sus zapatos mientras esperan y comen tranquilamente su sándwich. No es raro encontrar allí gente comiendo con las medias al aire mientras el limpiabotas hace su trabajo fuera del local.
Foto : Multitud aglutinada en el antiguo local de campaña del diputado Elías Serulle, allí él les tenía a todas estas mujeres un regalo muy oportuno: los ingredientes necesarios para que pudieran preparar sus habichuelas con dulce en Semana Santa. Una fundita especial Son ya las 6 de la tarde y voy camino a casa a bañarme para luego ir al cine, observo que hay esquinas totalmente despobladas mientras en otras la aglomeración de personas es harto evidente. Esto es frecuente en época de Semana Santa, pues el dominicano suele ser más gregario, la piscina en plena calle es todo un palo para tales fines. Sin embargo, una multitud de gente en la segunda planta de una casa me pareció algo inusual, así que me dispuse a averiguar y desenfunde mi cámara, pues uno nunca sabe con lo que se puede encontrar. Recuerden, estamos en República Dominicana, mucho que nos gusta hablar de las excentricidades de los gringos pero, ¿y las nuestras, quién nos las saca en cara? Parece que solo cierto reporterito a sueldo para Duarte101. Me quede observando cómo mujeres con aspectos de amas domésticas iban bajando con funditas en mano, ya solo era cuestión de saber que llevaban en esas funditas.
Foto : Miren este teléfono público improvisado que encontré en la Calle Barahona, está al aire libre, clavado en una mata de jabilla. Quizás es de una base de taxis de esas improvisadas, de algún chiripero que dispone del servicio de delivery o de algún buscón de la zona, pero de que está curioso está curioso. A INDOTEL que tome nota, esto es telecomunicación con sabor local.
Una larga lista de temas y situaciones lamentables se dan a diario en nuestro país, deberían ser estas tomadas a reflexión por las autoridades que nos gobiernan. No me imagino a nuestros funcionarios hincados al borde de una cama pidiendo perdón por los actos de corrupción, el narcotráfico y la no solución de nuestros problemas más básicos. Es posible que recen algunos, pero lo hacen para lograr su reelección o total triunfo en la aproximas elecciones. Nuestros senadores, diputados, síndicos y secretarios posiblemente mediten en como mantendrán el carguito que actualmente ostentan, rogaran otros por llegar a tener una silla en el congreso y poder levantar su mano. Aunque muchos candidatos realizaron todo un despliegue de comerciales alegóricos a la temporada de semana santa, con su saludo cliché recordándole a los posibles votantes que necesitan su voto este 16, ya todos sabemos a conciencia que lo hacen por su conveniencia.
Paz, una lectora de nuestros artículos en D101, publicó en un comentario, con una iniciativa que creemos a ningún dominicano se le había ocurrido hasta hoy. Ella nos recordó, algo que debimos hacer desde hace mucho tiempo y al parecer a nadie le había pasado por la mente. Ella, en su comentario, nos escribió enérgicamente, sobre la urgencia de patentizar uno de nuestros platos más auténticos y originales, precisamente en esta época es cuando mas se consume y se prepara: Las únicas habichuelas con dulce. Ese invento casi científico, merecedor de un Nóbel de gastronomía No existe, pero podríamos crearlo, ese cautivador dulce, que para muchas culturas del mundo parece imposible de hacer, es hoy por hoy, el postre mas emblemático de la cultura dominicana. Las habichuelas, deberían legalizarse, patentizarse, y registrarse como bien de uso publico.
Foto : Nuestra bandera es conocida como una de las banderas más bellas del mundo, en el centro de su escudo porta las Sagradas Escrituras y en el tope Dios, Patria y Libertad. Por eso es nuestra tierra una tierra santa y bendecida por Dios. La tierra más bella Miles son los dominicanos que han tratado de emigrar de esta tierra. Quisqueya la bella está repleta de este tipo de historias, las cuales por supuesto poco o nada tienen de alentadoras. Con su ausencia aquel que tomó una yola para zarpar del bote de este cigoto cual proyecto de nación deja tras sí el calor vernáculo de la tierra que le vio nacer, lleva tras sus espaldas el peso de la nostalgia pues aunque el sol brilla para todos en cualquier lugar, esos rayos que tocarán su piel, allá en Manhattan por alguna extraña razón no producirán en él, ese típico ardor propio de esta isla del Caribe. Mientras aquí, los que quedan van dando tumbos por las calles con su dominicanidad a rastros, unos van pitando, otros cual locomotoras en busca de su moro y es que cada dominicano cumple su odisea a pesar de que no conozca a donde rayos exactamente nos lleva el gobierno de turno. Aún así, las tantas aparentes desdichas, siento que ser dominicano es un logro pues aquí a diferencia de Suiza o Suecia las navajas se usan más para afeitar que para aumentar las tasas de suicidio.
Ir a la playa es toda una aventura, por demás una cultura de todos nosotros, quienes al pertenecer a una isla rodeada de mar no aguantamos la tentación de disfrutar nuestra arena blanquecina, mar turquesa y el suave viento que sopla desde el horizonte. En una playa se vende de todo, también se come de todo, aunque quizás el plato numero uno de todos es sin lugar a dudas, el emblemático espagueti con pan. Quizás los italianos, se estrangularían al ver como enchumbamos su plato típico, junto a la arena de la playa, el aceite y la rojiza salsa de tomate, mas el pan sobao o de agua con que se complementa el deseado plato playero.