Nuestros choferes de transporte público recibirán talleres de manejo defensivo, reglas de urbanidad y otros asuntos relativos a las tareas de trasladar pasajeros y cargas. Este proyecto contempla además una campaña publicitaria sobre educación vial.
El antónimo perfecto de seguridad es «Transporte Público Dominicano». Mientras la AMET detiene y multa un automóvil privado porque uno de los pasajeros no lleva abrochado el cinturón de seguridad, ignora al mismo tiempo los carros públicos que llevan dos personas sentadas en un sillón delantero, con la puerta medio abierta y, por supuesto, sin ningún tipo de protección. El antónimo de seguridad es un minibús sin puerta en el que tanto cobrador como pasajeros van con medio cuerpo adentro y medio afuera, pero estos casos no merecen ser multados. Me pregunto si las vidas que se movilizan vía transporte público valen menos, o qué.
La responsabilidad de un chofer sobre la vida humana es tan delicada o más que la de un médico. El segundo tiene en sus manos una vida a la vez, si flaquea su salud cuenta con un equipo que de inmediato asumiría las medidas necesarias para preservar la vida tanto del médico como del paciente. Sin embargo un chofer -más si es de guagua- tiene bajo su responsabilidad decenas de vidas al mismo tiempo. Peor aún si se trata de una «guagua dominicana», dónde la capacidad normal de pasajeros es duplicada o triplicada. A diferencia del médico, si a un chofer le falla la vista, la capacidad de reflejo, le sube o baja la presión, le da un infarto o se desmaya no hay quien lo sustituya, quien tome medidas a tiempo. Las consecuencias de un simple fallo, de una centésima de confusión, un cruce de cables mentales, o alguna que otra imprudencia pueden ser nefastas, y de esto no hay que convencer a nadie que esté enterado de la tragedia que marcó la noche del pasado doce de febrero. Por un supuesto desmayo perdieron la vida once personas, entre ellas recién nacidos y mujeres embarazadas, incluyendo al chofer.
Foto: Según el el diccionario dominicano —no lo busquen que en Larousse—, el frononó es una fruta comestible autóctona de las Antillas y con forma bobolona. De ella tomaron su nombre aquellas narices que no son perfiladas.
Descargar cambio-fuera-cobradora.mp3 Audio : Nuestros amigos del programa radial Cambio y Fuera (i 104.5 FM: 1—2 PM) nos hacen llegar este audio con la historia de Juliana la cobradora, una mini fabula urbana donde el sueño de una joven por engancharse a una voladora se ve hecho realidad.
Video: Me causó gracia este video de un limpiabotas en Nagua explicando todo el proceso de su labor, su trayectoria y herramientas (líquido, pasta y agua de ace). El que nunca ha tocado un cajón de limpiar zapatos piensa que el proceso es sencillo, pero todo oficio tiene su técnica.
En la imagen: Esta foto nos la hizo llegar Raul Cohen (@ raulcohen ) vía Twitter (@ Duarte101 ). Me resisto a creer que estos Ford usados y de camino a convertirse en chatarra son la mejor solución que consiguieron Roberto Salcedo y Domingo Contreras.
En la imagen: Este vendedor de molinillos o molenillos camina calle arriba y calle abajo en Cañafistol, Baní. Los Molinillos suele ser utilizados para brebajes fríos como la champola de guanábana o calientes como el chocolate o un rico ponche casero al que hay que echarle vino tinto y huevos.
¿Recuerdas los pollitos? Sí esas doscientas guagüitas marca Nissan Serena que trajeron en el primer mandato de Leonel Fernández para representar el progreso de un país y su adaptación a los nuevos tiempos. Muchos líos en su repartición, muchos choferes color púrpura y el pleito de siempre con los sindicalistas por la ruta hicieron que estos chulos taxis pollitos dominicanos se convirtieran en puros pica pollos. Ese fue quizás el primer intento de adecentar nuestras calles colocando automóviles atractivos y en buen estado, contrastando con los fósiles chatarristicos que conchan por nuestras calles.