Foto: El Periódico Hoy publicó en su edición impresa de este viernes un amplio reportaje sobre el Movimiento Ninguno. Dice que sus miembros se denominan Ningunistas y proponen cambios, algo que pongo muy en duda por dos razones que explico detalladamente a continuación.Ninguno es un grupo de jóvenes activistas arengados por Víctor Víctor que difunde la idea de que ante la falta de opciones políticas deberíamos —en vez de elegir— poner una N en la boleta o escribirle expresiones chulas utilizando siempre la palabra ninguno como si fuera un candidato: Ninguno te cuida, Ninguno resuelve, Ninguno cree en ti o hasta Ninguno te ama; voto por ninguno. El asunto es contagioso, pues tiene humor y negatividad, dos cosas que son sumamente contagiosas. Celebro hasta cierto punto la iniciativa, sin embargo, creo que contiene dos errores fundamentales con los que se promueve indirectamente aquello que ellos mismos pretenden combatir.
Esto es un axioma en la política local, una verdad absoluta, redonda, algo que no amerita siquiera que hagamos el esfuerzo de pensar. Son muchas las cosas en las que los dominicanos nunca hemos logrado ponernos de acuerdo, pero en esto sí: ser político es sinónimo de ser ladrón, inmoral y mentiroso. No es algo que tenga que ver con las personas, sino con su función, y como no vale la pena mejorarlo es mejor apartarse. ¡Sorpresa! Cuando los jóvenes nos alejamos de la política los partidos no dejan de funcionar, la junta no deja de entregarles millones ni el estado no se paraliza, lo único que conseguimos es que los mismos actores de siempre se reciclen de cargo en cargo y de partido en partido. Como ser político se considera una peste, sólo se involucran en ello aquellos que ya están contaminados.
Al mismo tiempo, como la idea de que ser político es lo mismo que ser ladrón, inmoral y mentiroso se ha generalizado, ser acusado de tales cosas ya no genera el rubor de antes. Puedo imaginar al político perverso vivir tranquilo como padre de familia, pues con facilidad convence a su mujer y a sus hijos de que aquello es sólo un rumor, que aquí se dicen cosas de todos los políticos, y a ellos creerles facilidad. Es tal el asunto, que después de haber sido acusado ante un tribunal o hasta haber estado en la cárcel por cometer algún delito, el político se reelige y gana, pues nunca se sabrá si realmente cometió el hecho o si fue perseguido. Eso no es nada, ¡aquí todos los políticos caen presos! La percepción de corrupción hace que el verdadero corrupto siga delinquiendo y se refugie en el rumor.
Pero lo que más me preocupa de Ninguno no es que continúe cometiendo el error de generalizar o extendiendo la percepción de corrupción, dos errores que indirectamente contribuyen a que tengamos más de lo mismo, sino lo siguiente. Me pregunto si realmente ese y otros movimientos de la generación a la que pertenezco persiguen algún avance o quienes se involucran lo que buscan en ello es ser reconocidos como activistas. Salir a las calles con una camiseta chula y levantar una pancarta es cool, pero resuelve poco. Con levantar tres pancartas o marcar una N en la boleta no desaparecerá la democracia representativa. La ausencia de opciones puede ser una realidad, pero es una realidad del presente, los próximos regidores, síndicos, senadores, diputados y presidentes son los que ahora mismo tienen puesta la camiseta negra con los letreros chulos; entre todos los ningunos alguno debe de ser bueno. Si el futuro político de nuestro país está precisamente en los mismos que hoy me invitan a apartarme y no votar, mañana, cuando la opción sea mejor, yo no estaré disponible, pensaré que también ellos son ladrones, inmorales y mentirosos. Ninguno es una trampa, es un círculo vicioso.
Rafael Pérez (Editor Senior / Duarte101)