Siento que las iniciativas para ayudar a las víctimas del terremoto en Haití están un poco dispersas, factor que podría restarle mucho a los esfuerzos. Aunque instituciones de todo tipo han establecido centros de acopio les recomiendo utilizar para las donaciones aquellas ya establecidas y que ante tragedias similares han demostrado ser canales eficientes. Comprendo que muchos quieran emprender paralelamente su canal particular para ayudar —en algunos persiguiendo protagonismo—, pero en este momento y por la dimensión del desastre lo que más conviene es consolidar en vez de dispersar. Tampoco conviene que se movilicen hacia Haití voluntarios sin la preparación adecuada, la coordinación o los recursos suficientes, pues sería como lanzarse al agua a rescatar una persona cuando no se tiene experiencia: se ahogarán ambos.
Por otro lado, si no tienes experiencia en programas de asistencia social y quieres colaborar, es mejor que te unas a los canales ya existentes y evites redundar. Reunir la ayuda es solamente el primer paso, llevarla y distribuirla es la parte más compleja de la labor. Ahora mismo el acceso aéreo está restringido y vía terrestre, como resultado del mismo desastre, tampoco es fácil llegar. Puedes instalar tus propios centros de acopio (en tu trabajo, en tu barrio, en tu casa) pero anuncia claramente quien llevará y distribuirá lo recaudado. Nunca he coordinado programas de este tipo pero sí he colaborado en varias organizaciones —iglesias, principalmente— distribuyendo ayuda y les puedo asegurar que cuando el hambre es mucha o el dolor es grande, entregar alimentos o medicinas no es tan fácil como parece.
Rafael Pérez (Editor Senior / Duarte101)