Desde la semana pasada varios periódicos se han hecho eco del aumento de las remesas en este primer trimestre del año, basados en el informe del Banco Central sobre la economía dominicana en el semestre Enero-Junio. Ayer
El Nuevo Diario, publicó
un artículo sobre el estudio realizado por
Quisqueya Foundation, donde se determinó, que las remesas que llegan desde el extranjero, alcanzan un 50% de los gastos del gobierno central.
El crecimiento de esta forma económica se ve reflejado en la proliferación de agencias de envíos. Incluso está en su primera etapa en el país, una tarjeta llamada
Goez Card, exclusiva para remesas, pero que además sólo puede utilizarse para pagos de colegios, compra de alimentos y materiales de construcción, a fin de que el ciudadano extranjero tenga control del uso que se da al dinero que envía a sus familiares.
Aunque es obvio que nuestra economía se ve beneficiada por las remesas, me pregunto que resultado tendrá en la, ya deteriorada, actitud económica que tenemos los dominicanos. Si todo me lo mandan de Nueva York, cual será mi objetivo de vida, alimentando de esta forma, la
visión paternalista que aprendimos de los gobiernos post dictatoriales. ¿Para qué pensar en el progreso, por medio del esfuerzo propio?, más bien muchos ven su mayor objetivo en llegar a países extranjeros, sin importar los medios.
Sería iluso de mi parte decir que los residentes dominicanos en el extranjero, deberían dejar de enviar remesas, a fin de que los dominicanos en el país aprendan a crecer y a producir, más bien diría que nosotros que aun estamos aquí, debemos replantearnos nuestra actitud y objetivo frente a la vida, y empezar a ver más allá de los plátanos para la cena. Un plan de vida con objetivos a largo plazo, podría hacer que la economía individual de cada dominicano saliera a flote y junto a ella la economía del país completo.