Desde hace rato, los caribeños estamos sintiendo los embates de esta tormenta que aún no está denominada de manera oficial, pero es llamada temporalmente como
93L —se le llama así porque el sistema no ha evolucionado a una depresión tropical— y en la noche de ayer los efectos de la misma se han comenzado a sentir en poblados del Este, específicamente.
Las autoridades han emitido diversas alertas a la población de este fenómemo dejando miles de desplazados, casas inundadas y cortando la comunicación con
La Altagracia, provincia que ahora mismo,
se mantiene aislada casi por completo en toda la región. En cuanto al disturbio, lleva una rara ruta: ha cambiado su dirección gracias a un sistema de alta presión en Miami y ahora se mueve hacia las aguas del Atlántico, donde probablemente tome fuerzas y se convierta en un potencial huracán.
Medios como CNN y Telesistema han realizado reportes al respecto. En el caso del primero —el cual lo verán en inglés—, durante la tarde de ayer se tomaron «a la ligera» el hecho de que el fenómeno no tenga un nombre en específico.